bodas chinas

Viviendo en Jiāngsū tuve la suerte de fotografiar bodas como amigo de los afortunados y, en alguna ocasión, profesionalmente.

La familia y la tradición parecen tener en la vida China una importancia mayor que en Occidente. O al menos que la presente en nuestra cultura de masas.

Son, más que la unión de una pareja, la unión de dos familias.

Los detalles de la ceremonia cambian de un lugar a otro, y según las preferencias de los actores, pero las bodas chinas suelen compartir ciertos elementos.

Simplificando mucho, las bodas en las que participé empezaban por la mañana con el novio yendo a buscar a la novia a su casa.

Allí el amado debía superar juegos y pruebas simbólicas que demostraran su amor y su capacidad para sobrellevar el matrimonio. Tras superarlas se podía lleva a la novia, para gran pena de los padres.

Los cortejos iban a la casa de la pareja donde se preparaba la cama, en parte con sábanas de la dote que la novia había aportado. Los padres del novio alimentan simbólicamente a la nueva pareja.

Al mediodía, las etapas son más cercanas a las europeas: recepción, padre de la novia camina con ella hasta el escenario, lectura de promesas,… Comida y bebida, números musicales y entretenimiento. Muchos brindis al estilo chino (gānbēi!).

Algunas bodas se prolongan en la noche.

Aprendí a apreciar un rito símbolo de compromiso, de pensamiento a largo plazo, de comunicación, de intimidad.

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