días cualesquiera
Para un occidental, a primera vista el día a día de China puede parecer muy distinto del que conoces. Te chocan los ruidos, los olores, el tráfico y los ideogramas misteriosos.
Poco a poco percibes las sutilezas de lo que inicialmente sobrecargó tus sentidos. Como un idioma que chapurreas, empiezas a interiorizar el significado de las 10.000 cosas.
Poco a poco entiendes la rutina.
Todo lo nuevo no era más que la vida de siempre. Despertar, desplazarse, trabajar, comer, socializar. Decir “hola”, una bocina, las flores de inauguración de una tienda, el aroma de un delicioso hot pot. Las costumbres antes chirriantes ya no resultan tan extrañas.
Desaparece lo exótico y se descubre la belleza oculta de lo cotidiano.
La mayoría de estas fotos fueron tomadas en Zhāngjiāgǎng (张家港) provincia de Jiāngsū (江苏), entre 2010 y 2015.
Es una ciudad pequeña, para China, de alrededor 1,5 millones de habitantes. Está a 3 horas en coche al oeste de Shanghái.
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